Más de 8 mil personas reciben la primavera en Tula con rituales, danzas y energía ancestral

Tula.- En el marco del equinoccio de primavera y del festival Toltéquinox, celebrado en Tula de Allende, alrededor de 8 mil personas se dieron cita a lo largo de este día en la zona arqueológica para participar en los rituales y actividades que giran en torno a esta fecha significativa.
Desde temprana hora, visitantes locales y turistas acudieron a las pirámides, particularmente al área de los atlantes, con el objetivo de “recargar energía”, una práctica que se ha popularizado en distintos sitios prehispánicos del país durante el equinoccio.
Al mediodía se llevó a cabo una ceremonia ritual para conmemorar la llegada de la primavera, acompañada por la participación de grupos de danzantes que ofrecieron un espectáculo lleno de simbolismo y tradición. Los asistentes también tuvieron la oportunidad de recibir limpias, con la intención de armonizar su energía y aprovechar de mejor manera este momento considerado especial.
El presidente municipal, Cristian Martínez, extendió la invitación a la ciudadanía para sumarse a las diversas actividades que aún forman parte del festival Toltéquinox, entre ellas el tradicional juego de pelota. Asimismo, convocó a participar en los eventos organizados con motivo de la Feria de San José, destacando la presentación de la Banda Jerez programada para el día de mañana.
El equinoccio de primavera, que ocurre alrededor del 21 de marzo en el hemisferio norte, es un fenómeno astronómico en el que el día y la noche tienen prácticamente la misma duración. Este evento marca el inicio de la primavera y ha sido significativo para diversas culturas a lo largo de la historia.
En las civilizaciones mesoamericanas, como la tolteca, el equinoccio estaba estrechamente relacionado con los ciclos agrícolas, ya que señalaba el momento propicio para la siembra. Además, era interpretado como un periodo de renovación, equilibrio y conexión con la naturaleza.
En la actualidad, miles de personas continúan acudiendo a zonas arqueológicas como la de Tula para mantener viva esta tradición, combinando creencias ancestrales con prácticas contemporáneas que buscan bienestar espiritual y energético.


